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herramientas en un programa de mentoring

4 herramientas clave en un programa de mentoring

¿Qué herramientas ofreces en tu programa de mentoring? Si estás pensando en poner en marcha un programa de mentoring en tu empresa, Fundación o Universidad, no olvides formar a tus mentores (voluntarios) y proporcionarles las herramientas para conseguir los máximos resultados.

Herramientas necesarias para un programa de mentoring hay muchas. Cada mentor profesional tiene las suyas pero si pones en marcha un programa de mentoring en tu entidad, todos deben tener una misma base.

Los mentores voluntarios pueden ser muy buenos en sus trabajos pero debes asegurar que todos tengan una misma base, entiendan el objetivo del programa y sepan qué es el mentoring. Además, estas herramientas no sólo les servirán para el programa, las usarán en cualquier momento de la vida.

4 herramientas imprescindibles para los mentores

Si priorizamos herramientas para los mentores, nos centraremos en 4 ámbitos:

  • Saber hacer preguntas que lleven a los mentorizados a la acción.
  • Saber escuchar y observar las reacciones.
  • Definir objetivos medibles.
  • Saber crear un plan de acción e identificar su proceso.

#1. Preguntas que llevan a la acción

La primera herramienta que os proponemos es practicar las preguntas que llevan a la acción. Preguntas que hagan pensar a la persona mentorizada y le hagan concretar tareas a realizar.

Estas preguntas que activan se consiguen con preguntas abiertas, preguntas que no tienen como única respuesta Sí/No: ¿Para qué…?, ¿Y si lo hicieras…?, ¿Para cuándo…?, ¿Quién puede ayudarte..?, ¿Cómo lo harías..?, ¿Cuánto…? ¿Dónde..?, ¿Qué necesitas…?

Pongamos un ejemplo:

  • Mentorizado: Quiero escribir un libro infantil.
  • Mentor: ¿Qué te frena a hacerlo?
  • Mentorizado: Nunca he escrito un libro y no sé cómo empezar.
  • Mentor: ¿Qué crees que necesitarías?
  • Mentorizado: Lo primero ponerme a escribirlo y luego la edición ya no sé cómo funciona, ni los dibujos en él,…
  • Mentor: Empecemos con una cosa. ¿Cuándo podrías empezar a escribir?
  • Mentorizado: Mañana mismo.
  • Mentor: Entonces, ¿empezarás mañana a escribir? ¿Y para cuándo lo quieres tener escrito?

#2. Escucha activa

La siguiente herramienta clave en un programa de mentoring es saber escuchar.

La idea no es que el mentor hable todo el rato, lo importante es escuchar a la otra persona e identificar su verdadero PARA QUÉ, aquellas palabras que repite constantemente o lo que está sucediendo para que no pase a la acción.

Una escucha activa se caracteriza por:

  • Prestar atención además de oír. Observar esa comunicación no verbal que nos permite verificar si lo que está diciendo realmente lo siente como suyo o como algo impuesto por nosotros/as y que no quiere hacer.
  • Eliminar el ruido interior. Eliminar nuestras conversaciones internas y preocupaciones del día a día para otro momento y así escuchar con atención.
  • Resumir y parafrasear. Una práctica con la que conseguiremos reconducir la conversación y recordar esas frases clave que muestran incongruencias o le hacen evolucionar. «Antes has dicho ….»
  • Asentir y mantener el contacto visual. Acciones que ofrecen a la otra persona evidencias de que le escuchamos y que seguimos en la conversación. Que permiten crear el vínculo para que la conversación sea fluida.
  • Saber estar en silencio. Tal como decía al principio, quien debe hablar es la persona mentorizada y que surgan momentos de silencio se consideran momentos de reflexión y no momentos incómodos que hay que rellenar.

Mediante esta la escucha, seremos capaces de identificar creencias limitantes que no le permiten tirar adelante. Creencias que habrá que desmontar con ejemplos concretos. Creencias del tipo «Nunca he liderado un equipo y no creo que sea capaz», «Por lo que hago, creo que cobro demasiado, debería bajarlo», «Es imposible que me den el préstamo con mi idea», «La tecnología y yo no nos llevamos bien, nunca podré hacerlo», «Los comerciales venden mentiras y yo no quiero vender así»,…

#3. Concretar objetivos medibles

Nuestra tercera herramienta en el programa de mentoring es para concretar el objetivo de la persona mentorizada. Su PARA QUÉ.

Un objetivo debe ser concreto, medible y alcanzable. Que responda qué quiero conseguir, cómo lo quiero conseguir (sin morir en el intento), cuándo y en cuánto tiempo.

Porque con un objetivo claro, es más sencillo concretar tareas, identificar qué habilidades nos faltan y qué implicaciones tendrá conseguirlo.

El modelo GROW (Goal – Reality – Options – Will) nos ayuda a hacer las preguntas exactas para concretar el objetivo. Agradecer a Yolanda García en Pinterest por compartir la siguiente imagen, las claves del modelo GROW.

#4. Crear un plan de acción

Para acabar con las herramientas necesarias en un programa de mentoring, no podemos olvidarnos del plan de acción. Esa guía para llegar al objetivo.

Recordemos que los programas de mentoring se ponen en marcha para conseguir objetivos de la institución y de las personas mentorizadas. Y es por eso que debemos asegurar, como mentores, que se está consiguiendo.

Planes de acción hay de muchos tipos pero os propongo uno sencillo, en una hoja o herramienta online, en el que identificar:

  • Objetivo. Lo que se quiere conseguir escrito en positivo. Por ejemplo, «Quiero ser jefa del departamento»
  • Fecha de inicio y de finalización. Debe concretarse para que no se dilate en el tiempo, que sea realista e implique compromiso en el tiempo.
  • Acciones. Aquellas actividades concretas que voy a hacer para conseguir el objetivo. Podría ser, hacer una formación en gestión de personas, preguntar a los compañeros si mejoro mis habilidades, hablar con el jefe para pedir el ascenso, tal vez mejorar el inglés, …
  • Recursos. Qué necesito, qué habilidades tengo, quién me puede ayudar en cada una de las actividades. Este apartado se puede utilizar un DAFO para cumplimentarlo.
  • Indicadores. Cómo sabré que estoy avanzando, que estoy consiguiendo cada una de las acciones. Podría ser que el jefe me lleva a más reuniones de dirección, que me piden más responsabilidad, mi opinión, …

¿Qué otras herramientas para el programa de mentoring ofrecerías a tus mentores?

Es posible que ya utilices otras o hayas pensado en herramientas diferentes pero siempre piensa cómo ayudarás a tus mentores, muchas veces voluntarios y no profesionales del mentoring, a dar forma a los procesos de mentoring.

Enséñales a hacer preguntas poderosas que lleven a la acción, que hagan pensar. Practica situaciones y cómo responderían. Que no actúen como solucionadores, o todo poderosos que lo saben todo. Que hagan visibles las opciones que hay para que el mentorizado pueda escoger la que a él o ella le gusta más y está alineada con él/ella. Y recuérdales que en ciertos momentos, puedan dar su punto de vista desde la experiencia personal. El valor añadido del mentoring.

¿En qué puede ayudarte Barcelona Mentoring?

Barcelona Mentoring es un grupo de mentores y mentoras profesionales que ponen en marcha programas de mentoring, ayudan a las instituciones a darles forma y a formar a profesionales en la metodología del mentoring.

Si estás pensando en poner en marcha un programa de mentoring, podemos ayudarte.

Imagen de Nappy de Pexels

Transforma los propósitos en objetivos con el Mentoring

Transforma tu Propósito en Objetivos con el Mentoring

El Mentoring puede acompañarte a transformar tu propósito en objetivos concretos. Tu Propósito de vida es algo que debes definir y conocer y tener presente a la hora de tomar tus decisiones y marcarte tus objetivos. Antes de empezar te invito a la reflexión: ¿Conoces cuál es tu propósito de vida?, ¿Tus objetivos van relacionados con él?, ¿Tu día a día te acerca o te aleja de tu propósito?… La figura de un mentor puede serte de utilidad para responder a estas preguntas, conocer realmente que es lo importante para ti y transformarte a ti mismo/a tomando las decisiones de forma consciente y planificada.

El Mentoring te ayudará a hacer de el Propósito algo tangible transformándolo en acciones, desafiándote a ti mismo y te invitará a que elabores un plan de acción para que deje de ser algo filosófico en algo que guíe todas tus decisiones personales y profesionales.

Cada día tomas infinitas decisiones y acciones que condicionan tu camino. ¿Cuántas de ellas las haces de un modo consciente?. A veces las cosas no ocurren de la forma que hemos planeado, ¿qué haces en esos casos?, ¿Te rindes?, ¿O luchas por lo que quieres?… Persiste hacia tu propósito cueste lo que cueste y dirige tus acciones para que te acerquen a tus objetivos. ¡No te rindas! Es tu camino y nadie lo caminará por ti.

Un Mentor puede ser clave para que te acompañe a descubrir tu propósito, conectar con tus puntos fuertes, ver si estás alineado hoy con ese propósito e impulsarte para salir de la zona de confort. El Mentoring puede ayudarte a transformar tu propósito en objetivos. Acompañarte a mirar hacia tu interior, proponerte objetivos, orientarte a la acción, superar tus miedos y averiguar qué creencias te lo impiden. ¿Estás preparado/a para iniciar este camino hacia tu interior?

Conecta con tu propósito…

¿Has oído hablar de IKIGAI?

Ikigai (生き甲斐) es un concepto japonés que significa «el sentido de la vida», «la razón de vivir o de ser».

HÉCTOR GARCÍA (KIRAI) Y FRANCESC MIRALLES. (2017). EL MÉTODO IKIGAI
Despierta tu verdadera pasión y cumple tus propósitos vitales. Ed. Aguilar.

Todo el mundo, de acuerdo con la cultura japonesa tiene un Ikigai.¿Sabes cuál es?, ¿Alguna vez has reflexionado sobre el sentido a tú vida?, ¿Para qué?, ¿Cuál es tu misión en la vida?… Son preguntas profundas que requieren tiempo y reflexión. Es un camino individual de búsqueda interior y de autoconocimiento que más allá de lo superficial… Te invito a que te preguntes, ¿Qué te motiva?, ¿Qué es lo que te mueve y qué te hace vibrar de un modo especial?, ¿Qué huella quieres dejar y cómo quieres que te recuerden?…

El propósito no ha de ser algo alejado de tu día a día ni mera teoría. El propósito como hoja de ruta de forma consciente te hará coger el mando y la dirección a la hora de tomar tus decisiones y definir tus objetivos. A la hora de definir tus próximos pasos piensa si te acercan o te alejan de tu propósito y actúa en consecuencia.

Un mentor puede ser clave para que puedas tomar conciencia de cuál es tu propósito y de cómo transformarlo y aterrizarlo en acciones concretas, objetivos que te acerquen día a día a vivir alineado/a con lo que es importante para ti. Es vital tomar consciencia de ello para poder poner realmente el foco en lo que es fundamental para ti y que puedas extender esa misión a las diferentes facetas de tu vida, ser congruente e impregnar cada día de ese propósito.

¿Cómo te puede ayudar el Mentoring a transformar tu propósito en objetivos?

Transforma tu propósito en objetivos a través de un Mentor que te acompañará y te ayudará a hacerte las preguntas adecuadas, a parar, a tomarte un tiempo y a centrarte en tu búsqueda interior para encontrar tu propósito.

Las preguntas ayudan a enfocar la conversación, a poner la atención y el foco en el mentee. Espacios dónde hay que parar, frenar el ruido interior, dejar las prisas, las obligaciones del día a día y dedicar tiempo a pensar y reflexionar en uno mismo.

Un espacio para que puedas olvidarte de las presiones, de los quehaceres, de las obligaciones, de las opiniones de los demás y que puedas realmente ver dentro de ti lo qué es fundamental y qué te dota de sentido. Conocer quién eres más allá de las etiquetas, conocer qué te motiva y te hace realmente vibrar y poner en el centro tus valores.

El siguiente paso será visualizar si estás alineado con ese propósito y si en tu día a día tienes espacio y le dedicas tiempo o si te has dejado llevar por otros caminos qué te alejan de ello. Una vez conozcas toda esa información será el momento de asumir responsabilidades, pasar a la acción y transformar ese propósito en objetivos. Coge las riendas: ¿Estás dispuesto a cambiar?, ¿Hay algo que tengas que dejar atrás?, ¿Hay algo que tengas que incorporar?… 

Transforma tu Propósito en objetivos con ayuda del Mentoring

El mero hecho de ser conocedores de cuál es el propósito individual ha de impulsarnos a asumir responsabilidades, ver cuánto de alineados estamos actualmente con ese propósito y a transformar ese propósito en acciones y objetivos concretos. Aterrizarlo y bajarlo a la realidad para que podamos tomar las riendas y tomar decisiones conscientes. ¿Estás preparado/a?

¿Conoces cuáles son tus habilidades?, ¿De qué forma se vinculan tus habilidades con tu propósito?, ¿En qué medida con dicho propósito y mis habilidades puedo ayudar a otros/as?…

Un mentor te puede ayudar a que puedas priorizar y definir objetivos a corto, medio y largo plazo. ¿Estás dispuesto/a a comprometerte a poner el foco en tu propósito?, ¿Qué acciones vas a poner en práctica?, ¿Cuándo vas a empezar?, ¿Qué cosas vas a dejar atrás?, ¿Estás dispuesto/a cambiar?…

Es momento de aterrizar, definir y concretar de forma específica (qué, cómo, cuándo), ver qué pasará si lo consigo y/ o no lo consigo y definir un plan de acción para detallar paso por paso cómo voy a alcanzar lo que quiero.

Elabora un plan de acción basado en tu propósito

El propósito puede convertirse en un hecho si lo trasladas en objetivos y acciones que lo transformen de una idea a una realidad. Sin acciones todo quedará en meras teorías que no tendrán conexión en tu día a día. Por lo tanto: ¿Estás dispuesto a trabajar para alinearte con tu propósito?, ¿Estás listo/a para transformarte?…

El momento perfecto es ahora. Deja de buscar excusas. Si lo piensas bien: Siempre tendrás obligaciones, tareas que te distraerán de tu propósito pero ahora es el momento perfecto para que dediques tiempo para ti. Así que, define qué es lo qué quieres, cuándo quieres conseguirlo, qué recursos tienes y ponte en acción hoy.

No olvides revisar de forma frecuente ese plan ya que como sabes, todo cambia e incluso tú mismo puedes cambiar. Tú puedes dirigir tu atención a aquello que sea para ti prioritario y volver a coger el timón haya marejada o mar en calma para poner en el centro de nuevo tu propósito, reorganizar el plan y marcarte nuevos objetivos. ¡Adelante!, ¡No te detengas!, ¡Todo es empezar!

¿Quieres que te acompañemos?

¿Sabes cuál es tu propósito?, ¿Estás alineado/a con él?

¿Tus objetivos te acercan o te alejan de tu propósito?

¿Te animas a iniciar un proceso de Mentoring? 

Foto de cabecera RODNAE Productions en Pexels

Resistencia a los cambios

¿Por qué las personas nos resistimos tanto a los cambios?

Vivimos momentos intensos. Algunos gurús anuncian este 2021 como un año trepidante, de cambios rápidos y hechos inesperados. Como si la inercia de 2020 se hubiera acelerado para sorprendernos, para ponernos a prueba. Un poquito más.

Desconozco si estas previsiones llegarán a cumplirse. Lo veremos en breve. Sin embargo, tengo claro que una actitud de resistencia a los cambios sólo puede agravar nuestra situación.

Necesitamos saber adaptarnos, aprender a gestionarnos en la incertidumbre, con normalidad, sin miedo. Disponer de recursos propios para mantenernos en nuestro centro, y buscar la confianza allí donde está. Tener claro que el auténtico poder reside en nuestro interior.

Algunas causas de la resistencia a los cambios

Para comprender mejor por qué nos resistimos tanto a los cambios, quiero compartir contigo algunas posibles razones.

Comprender el porqué nos puede ayudar a ampliar nuestra visión, y abrir caminos para convivir con la incertidumbre.

Miedo a lo desconocido e imprevisible

Tal vez ésta sea una de las razones más poderosa que alimenta la resistencia a los cambios en los humanos.

Nos tranquiliza sentir que lo tenemos todo bajo control, aunque en realidad no es así. Nuestra zona de confort es el lugar donde nos encontramos cómodos y cómodas, sin sensación de peligro, en un lugar que conocemos y en el que lo que ocurre es, supuestamente, previsible. Sin embargo en este lugar, no crecemos, no aprendemos, precisamente porque nunca pasa nada nuevo.

Temor al fracaso

El cambio conlleva novedad y, en consecuencia, aprendizaje. Y posibilidad de éxito o de fracaso. Entre comillas.

Porque hablamos de un éxito o fracaso percibidos. Que no quiere decir que sean reales. Así, pues, el temor a no hacerlo bien, a no ser suficientemente competentes puede anular o bloquear la acción. Y la parálisis nos deja indefensos e indefensas, con la sensación de que no está en nuestras manos el decidir por nuestras vidas. En la mayoría de las ocasiones, la decisión última de lo que quieres hacer con tu vida es tuya, y nadie te la puede arrebatar.

Fatiga personal o contextual

El cansancio merma nuestra energía vital. Cuando afrontamos cambios, necesitamos nutrirnos de un gran coraje, de una gran fuerza, y una gran confianza en nosotros, en nosotras, y en nuestros recursos.

Por eso, el cansancio no es buen compañero cuando nuestro entorno nos exige aceptación, adaptación y resiliencia. Para lidiar con situaciones nuevas, la concentración, la atención y el poder estar muy despiertos y despiertas nos provee de una rápida reacción. El cansancio nos provoca lentitud y dispersión. Nos descarga.

Incomprensión o negación

El cambio es necesario para evolucionar, pero lo mejor de todo es que es inevitable. Y es positivo.

Nos ayuda a ir hacia adelante porque nos provee de aprendizaje. Cuando comprendemos y valoramos el aspecto positivo del cambio, modificamos nuestra actitud hacia él. Al variar la mirada, nos centramos en sus beneficios y lo integramos en nuestras vidas. Resistencia o resiliencia, desgaste o empoderamiento, tú eliges.

Apego a los hábitos

El apego va ligado al miedo. Apego a los hábitos por miedo a cambiarlos por algo nuevo y desconocido.

Las rutinas ofrecen una falsa sensación de seguridad, hacen que lo que ocurre sea siempre lo mismo, entregan previsibilidad. Y aburrimiento. Pero muchas veces es más fuerte el miedo a perder que la motivación por ganar.

Y así podemos estar aguantando situaciones que sabemos que nos perjudican sólo por miedo a lo desconocido, a lo nuevo. Nos ponemos en una actitud de resistencia a los cambios.

Imposición percibida

La sensación de privación de libertad para tomar nuestras propias decisiones y de que nos intentan imponer un cambio, puede ser un magnífico acicate para, precisamente, no hacerlo.

La rebeldía contra una situación que no hemos elegido por propia voluntad, bien por imposición del entorno, del gobierno o de otras personas, nos provoca el efecto adverso: inmovilismo. Nos parapetamos en nuestra posición de no movernos y ahí nos quedamos. Sin muchas veces analizar que tal vez el beneficio del cambio es mayor que el hecho de no dar nuestro brazo a torcer.

Falta de motivación, o creer que es mal momento

Cuando no hay una razón clara para cambiar, las personas tendemos a permanecer en el mismo lugar. ¿Para qué vamos a cambiar si ya estamos bien, o más o menos bien?

No queremos dedicar la energía de cambiar algo con riesgo de que pueda ser a peor. En otras ocasiones nos decimos que no es el momento adecuado. En el fondo, sabemos que para cambiar hace falta un determinada energía y, si no la sentimos disponible, nos quedamos quietos.

Predisposición personal

Hay personas más predispuestas que otras a acometer cambios. Por su naturaleza, por su personalidad. Hay personas con un perfil más aventurero, de exploración, que se aburren con la rutina y para quienes, los cambios son una oportunidad de aprender algo nuevo.

Pero más allá de esta predisposición natural, la vida es continuo cambio. Entrenarse en el cambio nos empodera.

El mentoring, un acompañamiento de calidad en momentos inciertos

Un mentor o mentora puede ayudarte a tomar consciencia de que el cambio es necesario y positivo, de que es fuente de aprendizaje. El cambio, si lo abordas con alegría y expectación, puede ser una sugerente experiencia de crecimiento, en lugar de una nefasta experiencia de sufrimiento.

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Foto de Andrea Piacquadio en Pexels